Teletrabajo, una oportunidad para el desarrollo del entorno rural

Como un boomerang que va y viene a su lugar de origen. Así podría describirse el proceso que ha seguido la relación entre el entorno rural y algunas profesiones y modelos de negocio destinados a desempeñarse en la gran ciudad. El éxodo que se produjo hace décadas desde los pueblos hasta los núcleos urbanos parece revertirse. Las condiciones la nueva normalidad está provocando que muchos de los que se marcharon vuelvan a los pueblos a trabajar desde casa y a producir desde lo local hacia lo global. Los datos dan buena muestra de ello. Las circunstancias actuales han provocado un destacado repunte en el número de empresas que apuestan por la modalidad de teletrabajo que se convierte así en un motor de desarrollo rural y abre un abanico de posibilidades que oxigena pueblos y descongestiona ciudades. Un ligero salvoconducto para la España vaciada.

 

El teletrabajo se entiende como una modalidad de organización del trabajo que se basa en el desempeño de la actividad profesional sin la presencia física del trabajador en la empresa. Esta característica general del teletrabajo implica que, para poder implantarse, es básico la conexión a internet y una infraestructura tecnológica y comunicativa adecuada que lo haga posible. Esta opción se ha mostrado como una opción para personas que pueden ejercer su actividad profesional sin necesidad de acudir de manera presencial a una oficina. Su día a día puede transcurrir en casa.

 

 

Entre algunas de sus ventajas fundamentales se puede señalar el ahorro de tiempo y dinero en traslado, la mayor libertad de acción, la flexibilidad horaria, la disponibilidad de tiempo, y la posibilidad de combinar trabajo con otras actividades personales u otras ocupaciones, o la posibilidad de desarrollo profesional para quienes por algún motivo no pueden ausentarse de su casa durante una jornada laboral. En este artículo del blog de Bilib, te contamos '10 ventajas del teletrabajo desde el entorno rural' 

 

En los últimos meses hemos asistido a una transición hacia una cultura empresarial del teletrabajo, un paso desde una cultura basada en el control, la jerarquía y la valoración del tiempo dedicado a una tarea, a una cultura laboral basada en la confianza, la autonomía y el trabajo por objetivos alejados de una oficina y de una presencia física. En este sentido el Gobierno de Castilla-La Mancha ha anunciado una ayuda para la implantación de esta modalidad en la región manchega, que tendrá una dotación de medi millón de euros. 

 

El 80% de las empresas ha aumentado el teletrabajo en el país como consecuencia de la actual situación que estamos viviendo y se estima que más del 30% de los empleos pueden realizarse mediante esta modalidad. Son los datos que arroja el Banco de España. Según este organismo, las profesiones cualificadas presentan mayor margen para acogerse al trabajo a distancia, especialmente las ocupaciones incluidas en las categorías de directores y gerentes, técnicos y profesionales científicos e intelectuales. Por actividades, se lleva la palma las actividades financieras y de seguros, la información y las comunicaciones o las actividades inmobiliarias. Por regiones, lidera el ránking de comunidades con más trabajadores desde casa Madrid. El 27,2% de los trabajadores de Castilla-La Mancha teletrabaja según este informe, que puedes consultar aquí.

 

 

Es el caso de Nuria Pérez y Jorge Megía. Ella, Intérprete de Lengua de Signos, desempeñaba su labor de manera presencial en un instituto de Madrid; él, también profesor, lo hacía en un instituto de educación secundaria. Aunque nacidos en Valdepeñas, Ciudad Real, llevaban más de cinco años viviendo en una ciudad donde, explican, “el nivel de vida es muy alto y con un sueldo medio apenas se sobrevive”. Actualmente residen en su localidad natal, gracias a la posibilidad del teletrabajo que le rinden las empresas para las que trabajan. Solo necesitan la infraestructura y el conocimiento de Tecnologías de la Información y la Comunicación necesarias. Les basta un ordenador y conexión a Internet.

 

Como ellos, decenas de trabajadores han vuelto de la ciudad a los pueblos, lo que origina una ventana de oportunidad para el desarrollo rural, para los pequeños comercios, para los propietarios de pisos en alquiler y para, en definitiva, esa España vaciada.

 

Junto a los trabajadores por cuenta ajena, los que lo hacen por cuenta propia han visto en el teletrabajo y el desarrollo del comercio electrónico una ventana de oportunidad para mostrarse al mundo y acelerar el crecimiento económico de zonas rurales. Ni grandes oficinas, ni grandes ciudades ni modelos de negocio de los 90: las tecnologías de la comunicación han sorteado los obstáculos del espacio para permitir que productos y servicios de cualquier zona de España lleguen a cualquier punto del globo. La globalización ya aceleró este proceso hace unas décadas, pero sin duda fue la construcción de una red de redes, de una infraestructura digital potente de TICs la que hizo posible este hecho.

 

La comercialización de bienes y servicios desde zonas rurales ofrece otra posibilidad para el desarrollo de las mismas, un impulso al crecimiento económico, al tejido empresarial y a la despoblación. Las puertas al mundo se abren para quienes fiscalizan en pequeños municipios ventilando y oxigenando zonas deprimidas y despobladas. El eCommerce rural se abre paso y se alza como una revolución de pequeños y medianos municipios.

 

En esta línea se trabaja desde las administraciones, para dotar a las empresas locales de los medios necesarios para dar el salto a lo digital. Desde la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se marca como objetivo el fortalecimiento de la comercialización y modernización de las pequeñas y medianas empresas manchegas mediante el impulso del comercio electrónico y el apoyo al crecimiento y la transformación digital para mejorar la competitividad.

 

 

 

Más inversión en TIC

 

Por tanto y con la idea de reforzar y dar soporte a esta modalidad de desarrollo profesional y de desarrollo rural, se muestra como una necesidad la inversión en cultura y conocimiento del uso de las TIC por parte de las administraciones competentes, para que la llegada de la conexión rápida, de una infraestructura sólida y de conocimiento consistente sobre TIC sea una realidad. En ese sentido, es primordial el trabajo de pedagogía en materia de tecnología que se desarrolla en el Centro de Desarrollo de Competencias Digitales de Castilla-La Mancha, Bilib, llevando Internet al conjunto de la comunidad manchega gracias a sus Puntos de Acceso a Internet, asesorando a empresas en materia de innovación tecnológica y ofreciendo amplia formación en TICs con su plataforma Formados. Obtén más información sobre este y otros servicios en este link.

 

Las TICs permiten acortar distancias y acercar mercados y oportunidades a aquellas zonas más alejadas de los grandes centros urbanos, zonas deprimidas en algunos casos y despobladas. La desterritorialización de la economía que provoca el teletrabajo, el comercio electrónico y las TICs abre un sinfín de posibilidades para el mundo rural, pues ya no es necesario hacer inversiones multimillonarias en infraestructuras, ni atraer millones de trabajadores hasta un mismo lugar para realizar una actividad profesional. De esta manera, el trabajo ajeo o autónomo, pero desde zonas rurales se erige como una vía de revitalización para el mundo rural.

 

El Programa de Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha ya contempla los avances tecnológicos y de accesibilidad de las TIC en áreas rurales como un elemento que facilita la diversificación de la economía en esas áreas. El apoyo en la utilización y el acceso a las TIC en estas zonas se convierte en un objetivo importante para conseguir el refuerzo en la mejora de la calidad de vida de tales zonas generando oportunidades más amplias para la creación de empleo, la diversificación de la economía y en definitiva el desarrollo territorial.

 

 

Repobladores digitales y desarrollo rural

 

Así, junto a las ventajas que apuntábamos para el teletrabajador, hay que tener en cuenta la oportunidad que esta modalidad de trabajo representa para un desarrollo más equitativo e igualitario en nuestro país. Ya no es necesario que ciertas profesiones se desarrollen de manera presencial en grandes ciudades donde se concentran conglomerados empresariales, que acaparaban a una gran mayoría de profesionales cualificados.

 

La modalidad de negocio a distancia permite hoy la deslocalización de trabajadores de grandes núcleos urbanos hacia municipios pequeños o zonas rurales. Solo necesitan la infraestructura que les permita estar conectados a su centro de trabajo, en caso de trabajadores por cuenta ajena, o una plataforma de comercio electrónico que permita vender lo que se produce en entornos rurales. Comprar queso manchego, berenjenas de Almagro o mazapán de Toledo fuera de los límites de Castilla-La Mancha es una realidad.

 

 

La despoblación es uno de los grandes problemas de los que adolece el país en los últimos años y que se ha situado en la agenda política por la magnitud del fenómeno. Se caracteriza por el vaciamiento de los pueblos y por el creciente envejecimiento de los mismos. Se ha convertido en una de las mayores lacras del entorno rural en los últimos años. Según datos del Instituto Nacional de Estadística,de los 8131 municipios que hay en España, 5002 tienen menor de 1000 habitantes. Del conjunto de comunidades autónomas, es Castilla y León la que cuenta con mayor número de estos municipios, seguida de Castilla-La Mancha que según los daros ofrecidos por el INE, en 2019 contaba con 642 municipios de menos de mil habitantes. A su vez, el 40% de la población reside en municipios de más de 100.000 habitantes. Castilla-La Mancha se lleva el porcentaje más bajo de todas las comunidades, ya que solo el 8,5% de esas personas empadronas en grandes municipios vive en la comunidad manchega.

 

Con estos datos sociodemográficos, no hay que descuidar el aspecto rural de esta comunidad. De modo paralelo a la despoblación y a la ruralización de territorios se sigue produciendo un despegue rápido e intenso de las tecnologías de la información. Aunque pudiera parecer que la relación entre ambas no llegara a fructificar, se ha convertido en la pareja revelación del momento, en la que la nueva normalidad ha actuado como Celestina. Cada vez son más los expertos que apuntan a que el trabajo desde casa (posible, entre otros, gracias al desarrollo de tecnologías de la información e infraestructuras) puede ser un balón de oxígeno para la despoblación, en unas circunstancias como las actuales en las que se ha acelerado la desconexión del trabajador y del empresario de los grandes núcleos urbanos. Lo que podría parecer pura fantasía hace unos años, se ha convertido en realidad: el teletrabajo y desarrollo empresarial rural y digital como freno a la despoblación e impulso al desarrollo económico.

 

Esta repoblación digital se convierte, además, en un impulso a la economía de los municipios, en un espaldarazo al comercio tradicional, a la tienda de barrio. Es motivo para que los servicios públicos aumenten, la oferta cultural se afiance y mejoren las comunicaciones.

 

Las TICs y el teletrabajo no solo han permitido que puedan volver a su lugar de origen aquellos profesionales que estaban destinadosa vivir en grandes ciudades, sino que además emprendedores pueden ofrecer bienes y servicios desde lo local, gracias al comercio electrónico y a la globalización de los mercados. Un binomio perfecto para frenar la despoblación y para contribuir al desarrollo de las zonas rurales de Castilla-La Mancha.

 

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